La Economía Circular aplicada a la Gestión del Capital Humano

La materia ni se crea ni se destruye, solo se transforma

(Antoine-Laurent Lavoisier)

El Principio de Conservación de la Masa o Ley de Lavoisier, enunciada en la segunda mitad del siglo XVIII, y referida a los procesos químicos, podría ser el leitmotiv de la denominada Economía Circular.
Su concepto surge en contraposición al clásico de Economía Lineal, y su objetivo se centra en que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantenga en la Economía durante el mayor tiempo posible, reduciendo al mínimo la generación de residuos. Se trata de implementar una nueva economía basada en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía.

Así, mientras que el ciclo relacionado con la Economía Lineal consiste en:
Extracción – Fabricación – Utilización – Eliminación
Las etapas vinculadas la Economía Circular serían:
Extracción – Fabricación – Utilización – Reciclaje (comenzando el ciclo de nuevo)

Pocos son los que cuestionan la necesidad de implantar este sistema económico, salvo los grandes lobbies que, víctimas de su falta de imaginación y aversión al cambio, ven amenazados sus imperios industriales basados en la obsolescencia programada. Los más audazes son capaces de entender que no se puede luchar contra la evolución del ser humano, la sociedad y los recursos naturales. Un ejemplo es la empresa Philips, que ha desarrollado, entre otras acciones, un programa de reparación y reutilización de equipamiento hospitalario. Ha descubierto lo ventajoso que le resulta recuperar y prolongar la vida de los sofisticados escáneres de resonancia magnética. Por un 80% del valor de un aparato nuevo, la compañía ofrece uno viejo y puesto al día, con el sello de refurbished. Actualmente el volumen de negocio va a más y constituye ya el 10% de facturación de equipamientos médicos de la compañía.

Si nos centramos en la Gestión del Capital Humano, podemos observar que el Principio de Economía Circular es cada vez más frecuente en aquellas organizaciones donde existe una cultura corporativa basada en las personas. Por analogía, podríamos hablar de una gestión del capital humano circular frente a una gestión lineal.  Mientras que el ciclo natural de la lineal sería: captación, formación, desempeño y desvinculación; la gestión circular implicaría la captación, formación, desempeño, desarrollo de competencias y promoción (vertical u horizontal). La diferencia radica en evitar la desvinculación como resultado de la incompetencia en el puesto.

Las empresas somos, cada vez más, conscientes de que hay que cuidar de las personas que conforman la organización, de la necesidad de capacitar a los distintos equipos y de su responsabilidad en cuanto a las desvinculaciones relacionadas con la incompetencia en el puesto.

En sus inicios, la Economía Circular se limitaba al concepto de reciclaje (recycling): proceso industrial a través del cual un residuo se transforma en un nuevo material y se utiliza para la producción de nuevos objetos. En la actualidad, está surgiendo una corriente que pretende dar un paso más, con el supra-reciclaje (upcycling) o reciclaje creativo. Esta línea de Economía Circular tiene como fin el aprovechamiento de objetos para crear productos por medio de la creatividad, objetos que tienen un mayor valor que el que tenía el original o, lo que es lo mismo, transformar residuos en objetos de valor usando la imaginación.

Continuando con el paralelismo entre el sistema económico y la gestión del capital humano, estaríamos hablando de reciclaje cuando la intención es formar a los equipos para que sigan siendo lo suficientemente competentes en el puesto como para permanecer en la organización, evitando, de esta forma, su desvinculación, y aplicaríamos el principio de supra-reciclaje cuando el objetivo es descubrir y desarrollar las cualidades de los equipos para llevar a cabo nuevos procesos o necesidades en la organización, destacando en su desempeño y aportando valor a la institución.

Veamos el caso de Fernando, Director Comercial desde hace 15 años. Desarrolla sus funciones de forma satisfactoria, no obstante, la empresa cree que ha llegado el momento de cubrir el puesto con otro  perfil, más familiarizado con la tecnología y con mayor flexibilidad respecto a la disponibilidad horaria requerida por el puesto. Ante esta situación, el Departamento de RRHH tiene tres opciones:

a) Desvincular a Fernando, abonándole el correspondiente finiquito (Gestión lineal).

b) Convencer a Fernando para que entre en un programa de formación adquiriendo los conocimientos suficientes que le permitan conservar el puesto y comprometerse a cumplir con los objetivos exigidos por la empresa (Gestión Circular Reciclaje).

c) Aprovechar su experiencia, conocimiento del mercado y la empresa y su capacidad de detección de nuevas necesidades, y crear un puesto que genere valor tanto a la organización como a Fernando, teniendo en cuenta su potencial (Gestión Circular Supra-Reciclaje).

Cada una de estas opciones tendrá un resultado muy diferente sobre la persona y la organización, directamente proporcional al esfuerzo que requiere llevarlas a cabo.

La gestión del capital humano, bajo los principios del concepto supra-reciclaje, reporta notables beneficios y genera valor a las empresas, aunque para ello sea necesario un gran conocimiento de la organización, del entorno macroeconómico y, sobre todo, de las personas; además de estar bajo el paraguas de una cultura corporativa creativa y audaz.

¿Están las empresas preparadas para ello? ¿Seguirán dejando escapar el talento?

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