La ruta de la valentía

Navegando en mi velero por los mares de la vida, en busca de la felicidad, saqué mi catalejo para ver si avistaba algo interesante. Fue así que apareció en mi horizonte un libro “Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía” de José Antonio Marina.

Marina es un filósofo y pedagogo español, un navegante avanzado en los océanos de la sabiduría, en cuyos escritos siempre he encontrado guías valiosas para llegar a buen puerto, en este apasionante viaje hacia el conocimiento del ser humano que tanto compartimos.

En la actualidad, Marina está inmerso en lo que él llama “El gran proyecto ético”. Un proyecto vivo, abierto a todos, que busca el desarrollo humano, que sueña con un hombre nuevo, con dignidad, un hombre libre y justo: Los hombres somos animales listos que queremos convertirnos en seres dotados de dignidad.

Al terminar de leer su libro, hice algunas anotaciones en mi diario de a bordo; hoy las comparto con vosotros, por si os fueran de utilidad:

  • En su búsqueda de la libertad, el hombre necesita deshacerse de muchas ataduras y el miedo es una de ellas. Marina nos señala la ruta de la valentía. Abandona en este punto la Psicología y penetra en la senda de la Ética.

En este momento, tuve que echar el ancla y reflexionar: ¿a qué ética se refiere? ¿alude a la moral? En la revista, Psicología y Mente, enumera seis diferencias entre una y otra. Una de ellas es el grado de universalidad. Mientras la Ética pretende ser universal y aplicable a cualquier contexto, la Moral varía en función de la sociedad, influida por el relativismo cultural.

Con mi curiosidad satisfecha, levo el ancla y prosigo mi viaje…

  • Desde la lejana Grecia hasta hoy, encontramos un cambio de paradigma en el significado del valor. En la antigüedad, el valor era algo que solo pertenecía  a los guerreros y sus actos consistían en atacar y resistir. El nuevo paradigma, mucho más democrático, nos pertenece a todos los que nos unimos al proyecto de “hombre nuevo”. Un paradigma que sostiene la valentía como el acto de emprender acciones elevadas y el tesón para perseguirlas y terminarlas. De “atacar y resistir” a “emprender y resistir”. La valentía es el acto de emprender acciones más elevadas y el tesón para perseguirlas y terminarlas. Jankélévitch considera la valentía como la virtud del inicio, así, la fidelidad sería la virtud de continuación o la valentía perseverante.
  • Falsas creencias que hay que cambiar:
  1. El valiente no tiene miedo. Aristóteles considera que el valor es la ciencia de lo que se debe temer y lo que no.
  2. Valor y bravura son lo mismo. Debemos distinguir entre valor verdadero y temeridad ciega.
  3. La valentía es la sumisión a un miedo mayor.
  4. Valor y furia son la misma cosa. La furia es inconstante, la valentía no. Santo Tomás de Aquino reconoce que la ira ayuda al valiente y que, quien no se enfurezca, nunca podrá pecar contra la justicia.
  5. La valentía tiene que ver con la ebriedad. La valentía exige lucidez.
  • La Psicología Positiva, para llegar a un acuerdo sobre qué rasgos, fortalezas y aptitudes debería tener un hombre para ser feliz, desempolva las antiguas ideas de los clásicos sobre la virtud (incluyendo el valor) y el carácter.
  • La valentía es el acto de una virtud y esa virtud es la Fortaleza. Una virtud que nos libera pero que también nos hace perder parte del bienestar. Hay que entrenar, repetir y seguir haciendo, a pesar de las dificultades, para que automaticemos nuestros actos de fortaleza y valor hasta convertirlos en hábitos. Entonces seremos realmente valientes y, por tanto, con más posibilidades de ser libres y, por tanto, con más posibilidades de ser felices. Cuando nuestras fuerzas flaqueen o ya no nos quede ningún otro argumento, siempre podremos acudir a la fuerza del deber pero tendrá que ser nuestra inteligencia crítica la que nos indique los deberes que impondremos a nuestra voluntad, no los relacionados con la coacción o el compromiso sino los  relacionados con los requisitos que hay que cumplir para sacar adelante nuestro proyecto de ser felices.

Al terminar el libro, me vino a la cabeza una propuesta de William James, al que siempre recurro cuando necesito poner en práctica aquello que leo:

Siembra una idea y cosecharás un deseo

Siembra un deseo y cosecharás una acción

Siembra una acción y cosecharás un hábito

Siembra un hábito y cosecharás un carácter

Siembra un carácter y cosecharás un destino.

Hasta aquí mi travesía por hoy.

Me despido hasta otra ocasión, no sin antes desear que encontréis vientos favorables y que la virtud os acompañe.

MARÍA SANZ
maria.sanz@audazia.com 

 

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